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Guía completa para recorrer Nueva York: Las mejores alternativas en hospedaje, gastronomía y actividades

Por , 18 de octubre de 2018

Mientras esquivo taxis y turistas deslumbrados por los rascacielos, me atrae el olor de las almendras tostadas del vendedor en la esquina de la Sexta Avenida con la calle 4. Esta dulce botana completa mi desayuno para llevar de todos los días. Después, tomo mi café y me siento en una banca del parque Washington Square. Me gusta pasar por aquí en las mañanas cuando la ciudad empieza a cobrar vida.

Por allá, unos cuantos turistas madrugadores, con cámaras y guías en la mano, se dirigen hacia la emblemática fuente circular en el centro de este parque de Greenwich Village. Luego, una pareja bien vestida se detiene delante de mí y la mujer se ajusta su sandalia. Tomándose del hombro de su pareja para mantener el equilibrio, le dice algo en francés y se ríen. Aunque trato de no mirar fijamente, sigo escuchando el hermoso idioma el mayor tiempo posible hasta que sus voces se alejan.

A mi derecha, cuatro caballeros vacían una caja de piezas de ajedrez sobre el tablero delante de ellos. Estiro el cuello para ver quién está en las mesas hoy, tratando de reconocer alguna cara conocida. Aunque Nueva York sea la ciudad más grande de Estados Unidos, con una población que casi se duplica con las personas que vienen a trabajar desde los alrededores en días como hoy, en ocasiones puede parecer pequeña.

Mientras bebo lo que queda de mi café, se sienta a mi lado un viejito con el pelo despeinado y canoso, vestido con una camiseta negra lisa y pantalones de pana verdes y holgados. Se acomoda unos lentes que lo hacen verse inteligente y despliega un caballete. Luego saca sus utensilios y tubos de pintura de una bolsa de lona y los coloca en una bandeja a su lado con mucha precisión.

Quiero quedarme y ver qué planea hacer, contemplar cómo se va materializando su perspectiva personal del parque hasta ver la obra terminada. Sin embargo, mi descanso de 10 minutos para tomar mi café ya terminó y debo continuar mi camino por la Quinta Avenida hacia mi oficina. Como siempre en esta ciudad, me intriga el constante zumbido a mi alrededor, aunque también me pregunto qué le pasa a esta gente tan interesante que observo en el parque cada mañana. ¿Cómo terminará su día?

Tanto para los locales como para los visitantes, Nueva York es una fuente de inspiración infinita. Desde hoteles eclécticos y museos de clase mundial hasta una innovadora escena culinaria y vibrantes espacios verdes, el dinamismo de Nueva York se ve impulsado por su diversidad. Las culturas chocan en cada uno de los cinco distritos cada segundo de cada día, lo que resulta en una creatividad y originalidad desenfrenadas.


Hoteles en Nueva York


SoHo Grand Hotel

Rodeado de tiendas boutique y galerías de arte, el emblemático SoHo Grand Hotel se encuentra en el corazón de la zona SoHo de Nueva York. Al caminar por la entrada con iluminación tenue, una grande escalera iluminada invita a los huéspedes a subir al elegante lobby y al bar del segundo piso, lejos del ajetreo y el bullicio de la calle.

El ambiente romántico y casi melancólico continúa hasta las habitaciones, donde los muebles de madera oscura y las cobijas de color oxidado contrastan con la ropa de cama blanca y fresca. No tienes que ir muy lejos del SoHo Grand para llegar a las famosas galerías de arte de la zona. Por ejemplo, cruzando la calle se encuentra la galería Paul Nicklen Gallery, donde el renombrado fotógrafo de National Geographic exhibe increíbles fotografías de su colección, incluidas las de los pingüinos en la Antártida y los narvales en la costa helada de Canadá.

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The Beekman

Aunque el centro de Manhattan ha sido escenario de algunas de las aperturas de restaurantes y tiendas más modernas y novedosas en los últimos años, no había abierto un hotel en esta zona digno de mención y que marcara tendencia hasta que abrió The Beekman en 2016. Hoy, este espacio con luz tenue y diseño vanguardista sigue siendo el lugar de moda del animado extremo sur de Manhattan. Desde que entras, sientes que eres parte de la escena neoyorquina.

Siempre llena de gente, el área del lobby y lounge que parece biblioteca está adornada con sofás de terciopelo azul oscuro y verde bosque sobre alfombras persas. La innegable atracción principal del edificio histórico restaurado es el asombroso atrio de nueve pisos. Mira hacia arriba para ver los intrincados balcones victorianos de varillas de hierro uno tras otro hasta llegar a un tragaluz piramidal en la parte superior. Tal vez lo mejor de todo es que en el hotel están dos de los mejores restaurantes de la zona de Lower Manhattan, Temple Court de Tom Coliccio y Augustine de Keith McNally.

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1 Hotel Central Park

Con una mezcla de residentes locales, gente de negocios y turistas, Midtown Manhattan es quizás el área más transitada de la ciudad de Nueva York. La Quinta Avenida alberga una gran cantidad de tiendas famosas. Además, en la Sexta Avenida se encuentran las oficinas centrales de varias empresas internacionales. En la calle 58, en el mero centro y a una cuadra de Central Park, se ubica el hotel 1 Hotel Central Park.

Cubierto de follaje con paneles de madera expuesta, el exterior del hotel tiene un aspecto único que contrasta con el entorno de la “jungla de concreto”. La naturaleza fluye de afuera hacia adentro, con las macetas que cuelgan por todo el lobby y las paredes cubiertas de musgo en los pisos de las habitaciones. A unos pasos del hotel, en el corazón de Central Park, está el famoso paseo “Literary Walk”, y unas cuadras hacia el sur se encuentra el Museo de Arte Moderno.

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Dónde comer en Nueva York


Nueva York es la mejor ciudad en el mundo para los amantes de la comida. Al ser un crisol de culturas, se puede encontrar literalmente cualquier cosa que se te antoje a la vuelta de la esquina. Con 72 restaurantes con estrellas Michelin, incluido el mejor restaurante del mundo, la ciudad de Nueva York ofrece una infinidad de experiencias gastronómicas fenomenales. Aunque esto no significa que tengas que sentarte a comer en un establecimiento de lujo para disfrutar de una buena comida. Tal vez los mejores lugares para probar la creatividad culinaria son los pequeños restaurantes informales que se inspiran en la comida callejera y que atraen a multitudes a sus puertas.

Buvette

Ubicada en una tranquila calle arbolada de West Village, esta joya francesa parece sacada de las calles de París. Buvette es un café, bar y restaurante, y es tan acogedor como bullicioso. Siéntate en un taburete en el bar o aparta una mesa en el patio trasero cuando hace buen tiempo y disfruta de su emblemática cocina francesa servida en platos pequeños. Deliciosos platillos favoritos, como croque madames, croissants y steak tartare forman parte de los menús del desayuno y de la comida, mientras que en la cena se ofrecen platillos más sustanciosos como un coq au vin. En esta brasserie de West Village quedarás satisfecho en cualquier hora que decidas visitarla.

Pok Pok NY

Pok Pok NY sirve comida tailandesa de estilo callejero preparada por chefs, lo que es un motivo suficiente para que los amantes de la gastronomía visiten la ciudad de Nueva York. Este restaurante de Red Hook, Brooklyn sirve platillos adictivos y deliciosos, como las alitas en salsa de pescado vietnamitas de Ike, ¡que debes pedir picantes! También pide Som Tam Issan, que es una ensalada de papaya verde y Da Chom’s Laap Meuang, o sea, cerdo picante desmenuzado con hierbas. La comida de Pok Pok NY está pensada para que la disfrutes en familia o con amigos, así que se recomienda pedir la cantidad máxima posible y probar todo lo que puedas. La mayoría de los platillos van acompañados del tradicional arroz tailandés, ideal para completar el delicioso festín de hierbas y especias. Para bajar los alimentos, toma un par de sus famosos Vodka Collins de ciruela salada. Esta será una de las mejores comidas que encontrarás en la ciudad.

Eleven Madison Park

El restaurante Eleven Madison Park de la ciudad de Nueva York sigue ocupando uno de los primeros lugares en la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo, ofreciendo una experiencia gastronómica que es en sí misma una obra de arte. De principio a fin, a este establecimiento de tres estrellas Michelin no se le va un solo detalle. Al entrar, verás una perfecta coreografía de meseros pasando entre las mesas del restaurante. A lo largo del menú de degustación que va de siete a nueve platillos, interactúas con el personal del restaurante, desde sommeliers hasta los meseros, quienes te describen los detalles de cada platillo.

La cocina estadounidense contemporánea del chef Daniel Humm está en constante cambio y tiene una gran influencia de las técnicas clásicas francesas y sus raíces suizas. Aunque tendrás que reservar una mesa con mucha anticipación, Eleven Madison Park será sin duda una de las comidas más memorables de tu vida.


Bares en Nueva York


La Gran Manzana tiene una selección interminable de bares para saciar tu sed. Desde presidentes hasta leyendas de la literatura, los diversos bares de la ciudad han recibido a personajes famosos durante décadas. Es tan probable que te sientes en un bar junto a una celebridad como si fuera cualquier otra persona que podrías conocer por casualidad. Ya sea que estés buscando una taberna tranquila para disfrutar de una cerveza, un lugar de moda en una azotea para beber una copa de vino, o un bar oculto al que solo puedes entrar con contraseña para tomar un Old Fashioned e impresionar a tus amigos, Nueva York tiene algo para todos los gustos.

Chumley’s

Si buscas el letrero de Chumley’s, no lo encontrarás, ya que no hay nada que anuncie la entrada a este bar oculto y así es como les gusta. Una puerta verde en Bedford Street en West Village es la única prueba de que algo existe en su interior. En su apogeo, Chumley’s era uno de los favoritos de escritores como Jack Kerouac y William S. Burroughs, y las paredes interiores están llenas de aún más rostros literarios famosos que han visitado el establecimiento. Ya sea que cenes o no aquí, disfruta al menos de una bebida en el bar al estilo de la antigua Nueva York y pide un “Shotgun Wedding” o un “Hand me Harvard”. El menú de bebidas tiene un toque artístico e ingenioso, como las brillantes mentes literarias que alguna vez ocuparon la misma mesa que tú.

Aldo Sohm Wine Bar

Inspirado en la ciudad misma, este bar de vinos de Midtown Manhattan es la definición de sofisticación. Al llegar, te sientes como si hubieras entrado en la sala de un comerciante de arte. Los cómodos sofás te invitan a relajarte en el centro del salón y junto a las paredes están alineadas unas elegantes mesas altas. En los muros del local cuelgan cuadros modernos de colores brillantes que contrastan con las fotografías aéreas en blanco y negro. Sin embargo, el verdadero atractivo es su impresionante carta de vinos con más de 200 botellas, curada por el famoso sommelier del restaurante de tres estrellas Michelin, Le Bernardin, que está al lado. A pesar de su prestigiosa reputación en el mundo del vino, el personal de Aldo Sohm se enorgullece de su mantra: “no hay reglas”. Aquí, te animan a que te diviertas con el vino que ordenes, que hagas preguntas y te la pases bien.


Museos en Nueva York


Museo Whitney de Arte Estadounidense

Aunque casi todos los museos de Manhattan se ubican en la zona de Uptown Manhattan, el Museo Whitney de Arte Estadounidense se propuso ser diferente cuando se mudó al Meatpacking District en 2015. El cambio dio nueva vida al museo inaugurado en 1914 cuando la escultora Gertrude Vanderbilt Whitney abrió el Whitney Studio en Greenwich Village, para exhibir las obras de artistas estadounidenses vivos. Durante los siguientes 15 años, su colección creció tanto que ofreció donarla al Museo Metropolitano de Arte. Sin embargo, su oferta fue rechazada. Afortunadamente, para los amantes del arte estadounidense, decidió abrir su propio museo y el resto es historia.

En su nueva ubicación en el centro de la ciudad, el museo Whitney se centra en el arte estadounidense de los siglos XX y XXI. Cada piso consiste en impresionantes e intrigantes grabados, pinturas y arte visual de algunos de los artistas más famosos de Estados Unidos, como Jasper Johns y Andy Warhol.


Museo Estadounidense de Historia Natural

Si les preguntas tanto a los neoyorquinos como a los turistas cuál es su museo favorito de la ciudad, seguro algunos cuantos te mencionarán el Museo Estadounidense de Historia Natural. Podrías pasar horas en este paraíso de ciencia y descubrimientos, con las diferentes exposiciones, absorbiendo detalles fascinantes sobre los seres humanos, los animales, la Tierra y más allá. Desde el Titanosaurio de 37 metros de largo hasta los impresionantes espectáculos de planetarios, hay algo para cautivar a todas las edades e intereses. Consulta el calendario para ver si tu visita coincide con la popular “Noche en el museo”, que permite a los niños participar en una experiencia de aprendizaje única.


A dónde ir en Nueva York


Si piensas en un destino con mucho espacio al aire libre, puede que la ciudad de Nueva York no sea tu primera opción. Claro, la mayoría de las calles están llenas de rascacielos en lugar de árboles y el ruido de los taxis ahoga cualquier canto de las aves que puedan pasar volando. Sin embargo, los espacios verdes que tiene la ciudad son muy especiales a su manera. Ya que los neoyorquinos viven en espacios más pequeños que las personas de otras ciudades, los parques sirven como salas de estar para los habitantes de esta isla caótica. Desde jardines secretos hasta paseos elevados y artísticos, Nueva York tiene más espacios al aire libre de los que te imaginas.

Central Park

En medio del laberinto metropolitano de aceras de concreto, rascacielos de acero, taxis, autos de Uber y el metro, se encuentra una de las obras de arte más grandes de la ciudad de Nueva York: Central Park. Este espacio verde se extiende por más de 340 hectáreas, superando en tamaño a algunos países pequeños del mundo, como el Vaticano o Mónaco.

Desde grandes terrenos de pasto ideales para conciertos hasta pequeños rincones donde los patinadores bailan y escuchan música las 24 horas del día, algo fascinante sucede en cada esquina. En un mismo día, puedes visitar el zoológico, subirte a un bote de remos, tomar un paseo en carruaje de caballos, comprar arte urbano y disfrutar de un picnic tranquilo. Uno de los paseos más agradables del parque, apodado acertadamente Paseo Literario, se encuentra en la esquina sureste. Un hermoso dosel de olmos americanos se cierne sobre el pintoresco paseo rodeado de estatuas de grandes literatos, como Robert Burns, William Shakespeare y Sir Walter Scott.

The High Line

Favorita entre los turistas y locales, The High Line es una de las adiciones más creativas a la ciudad de Nueva York en los últimos años. La antigua y elevada vía del tren data de 1934 y alguna vez transportó mercancía, como mantequilla y leche, desde y hacia las fábricas. Después de décadas fuera de servicio, se transformó en un hermoso parque en 2009. El sendero atraviesa el lado oeste de Manhattan desde la calle 34 hasta la calle 14. Pasando por encima del tráfico y el caos, The High Line ofrece una caminata tranquila a través de bellos jardines. A lo largo del camino, encontrarás esculturas, tienditas, puestos de comida y quizás hasta algún graffiti del famoso y enigmático Banksy.